ESTUDIO DE PLAYA

Este proyecto transforma un estudio de 50 metros cuadrados en un refugio luminoso y práctico junto al mar. El espacio se organiza en un dormitorio acogedor, una cocina integrada en madera natural y un salón versátil con sofá cama que amplía la capacidad sin perder amplitud ni comodidad.

El pavimento cerámico en tono arena envuelve todo el estudio con una calidez suave, casi como caminar sobre la playa. Las paredes, pintadas en colores vivos y cálidos, aportan energía y vitalidad, creando un ambiente veraniego que permanece incluso en invierno.

El resultado es un interior funcional, cálido y vibrante: un pequeño espacio que respira mar, sol y descanso.